ESTAMOS EN NUESTRO 22 ANIVERSARIO
ENRIC SOLER
Enric Soler (Vins Blancs) es referente de calidad y autenticidad en la elaboración de vinos blancos, con el Xarel·lo como protagonista. Su proyecto comenzó en una pequeña viña junto a una masía catalana del siglo XIX situada en Sabadell, con el propósito de recuperar y poner en valor esta variedad histórica del Penedès.
Desde aquel año 2004, la bodega ha labrado un camino de ilusiones e incertidumbres,en el que cada año ha ayudado a desarrollar una profunda capacidad de reflexión para trabajar en una única dirección: vinificar exclusivamente vinos blancos de guarda. Como si fuera el taller de un artesano, la bodega ha evolucionado y, con calma, se ha llenado de barricas, fudres y huevos de cemento. La íntima relación con la viña, una vendimia tras otra, induce a pensar que habrá buenos vinos por muchos más años, de la mano de quien se ha dedicado siempre al mundo del vino, primero como sommelier, después como docente y, actualmente, como viticultor.
Desde que se recuperaron las viejas vides de xarel·lo, se han seleccionado varios terrenos y se han injertado con el clon original de la Vinya dels Taus. Durante estos años, se ha trabajado con ilusión para obtener vinos blancos vibrantes, aromáticamente puros, complejos y con el volumen y la persistencia de los buenos vinos de guarda. El trabajo en todas las viñas de secano se realiza siguiendo preceptos ecológicos y biodinámicos, con la mínima intervención y dedicando una atención minuciosa a las necesidades de cada planta. La vendimia es manual, en cajas de 15 kilos. En la bodega, los vinos fermentan espontáneamente en recipientes de madera o cemento, con levaduras indígenas y sin ningún tipo de corrección en el mosto. Se les deja estabilizar por sí solos y no se clarifican.
El año 2024 empieza con un anticiclón y temperaturas suaves. Enero y febrero pasan sin precipitaciones destacadas. La situación es desesperante: ramas y cepas muertas, terreno polvoriento y seco, y no se ve el final a una situación extrema que ni los mayores recuerdan. Finalmente, los días 8 y 9 de marzo, se presenta un episodio de lluvia fina y constante, que deja 35 litros en las viñas de Sabanell y 45 litros en Espenyalluchs.
Abril y mayo no son tan secos como se esperaba; caen unos 100 litros de agua, con algo de granizo. La brotación es buena y los sarmientos siguen un crecimiento aceptable. En junio siguen las lluvias intermitentes que dificultan el acceso a las viñas, especialmente a Espenyalluchs. Empiezan los síntomas de mildiu en la uva y las hojas. El tratamiento no es suficiente y la afectación se convierte en severa. Afortunadamente, julio se presenta seco y soleado, sin olas de calor, lo que disminuye la presión del mildiu, aunque parece que la cosecha será exigua. A partir de agosto, el mosquito verde, un nuevo actor, entra en escena. Aplicamos tratamiento y, por suerte, no hay que lamentar pérdidas destacables. Septiembre trae lluvias intermitentes y lleva a una vendimia con interrupciones y que se alarga en el tiempo. La uva cosechada tiene una sanidad excelente, un grado alcohólico discreto y una acidez bien equilibrada.
Aventuramos que los vinos estarán llenos de fruta, con una cierta fragilidad del cuerpo.
