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DOMAINE THILLARDON

Domaine Thillardon se sitúa como uno de los proyectos más sólidos y técnicamente coherentes del Beaujolais contemporáneo, con epicentro en el cru de Chénas, donde desarrolla una viticultura de precisión orientada a la interpretación parcelaria del Gamay. Fundado en 2008 por Paul-Henri Thillardon, el domaine ha evolucionado desde una pequeña explotación inicial hacia una estructura familiar que actualmente gestiona un mosaico de parcelas en Chénas, Moulin-à-Vent y otras denominaciones colindantes, consolidando una identidad propia dentro del movimiento de renovación de la región.
El viñedo constituye el eje del proyecto, con un enfoque claramente agroecológico y biodinámico que prioriza la vida del suelo y la resiliencia del ecosistema. Los suelos graníticos —desde arenas gruesas en zonas altas hasta perfiles más profundos con arcillas y aluviones en cotas bajas— permiten una segmentación muy definida de las parcelas, aportando matices estructurales diferenciados. La presencia de viñas viejas, en algunos casos cercanas al centenario, incrementa la complejidad fenólica y la capacidad de transmitir con fidelidad las características geológicas de cada climat.
La gestión agronómica se caracteriza por intervenciones mínimas y un fuerte componente manual: vendimia selectiva, uso de tracción animal en determinadas parcelas y ausencia total de productos de síntesis. Este planteamiento se traslada a la bodega mediante una vinificación de baja intervención, basada en fermentaciones espontáneas con levaduras indígenas y en el uso mayoritario de racimo entero, lo que favorece extracciones suaves y perfiles aromáticos definidos. La maceración semi-carbónica, adaptada a cada parcela, permite modular la estructura y preservar la identidad varietal.
Las crianzas se realizan en recipientes neutros —depósitos de cemento, acero inoxidable y barricas usadas— con el objetivo de evitar cualquier interferencia en la expresión del terroir. El empleo de sulfitos es extremadamente limitado o inexistente, lo que da lugar a vinos con una marcada sensación de energía, dinamismo y transparencia. Este enfoque técnico busca maximizar la pureza del fruto y la legibilidad de cada origen, sin artificios enológicos.
El portafolio del domaine se articula principalmente en torno a cuvées parcelarias como Chassignol, Les Blémonts o Les Carrières, cada una con un perfil distintivo en función de su contexto edáfico y exposición. Estas referencias conviven con elaboraciones más accesibles y de perfil inmediato, dentro de una filosofía de vinos sin sulfuroso añadido que amplía el espectro de consumo sin comprometer la calidad.
En términos organolépticos, los vinos de Domaine Thillardon se distinguen por su precisión aromática, donde predominan las frutas rojas frescas, notas florales y un trasfondo mineral claramente definido. En boca presentan una estructura basada en la tensión y la acidez, con taninos finos y bien integrados que aportan elegancia y capacidad de guarda en las cuvées de mayor ambición. En conjunto, el domaine encarna una interpretación contemporánea del Beaujolais, combinando rigor técnico, sensibilidad vitícola y una clara vocación de expresar el origen con la máxima fidelidad.