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UBE El Carrascal – Las Vegas 2017

Una nueva añada de nuestro vino biológico más costero e incisivo. Se trata de una añada muy temprana, de buena acidez y graduación, y de perfil más bravo que la elegante añada 2016.

Existencias: 
6
Precio: 
38,27 €
Presentación: 
75 Cl
UBE El Carrascal – Las Vegas 2017
Descripción detallada: 

En la vendimia de 2017 sólo elaboramos un tonel de 1.000 litros de capacidad de toda la vieja viña de Las Vegas, de 0,7 hectáreas, sobre una de las albarizas de lentejuelas más puras de Sanlúcar. Fue 2017 una añada más austera con un ciclo de la vid más corto y rápido, y una pluviometría de solo 412 litros. Todo ello promovió un estilo ligeramente más oxidativo, con vinos más nerviosos y herméticos.
La fermentación fue muy ardua, con gran cantidad de velo de flor formado previamente a la fermentación (como suele ocurrir con El Carrascal y Miraflores, no así tanto en el resto de los pagos), lo que complicaba su arranque más que un año normal. Las levaduras de flor fueron llevando ambos metabolismos aerobio (velo de flor) y anaerobio (fermentación alcohólica) casi a la vez. La imagen del velo de flor manteniéndose firme frente a las burbujas que se desprendían de la fermentación que ella misma realizaba era preciosa. El resultado del partido fue el de una parada fermentativa, y posterior refermentación en la primavera del siguiente año, 2018. Tal como ocurrían con los jereces antiguos, que no se consideraban terminados hasta 2-3 años de pequeñas fermentaciones llamadas “insensibles”.
En el comienzo de su envejecimiento, a final del 2017, apenas tuvo flor, en gran medida por los restos de azúcares que entorpecían su formación, aunque el vino mantenía su palidez y estilo característico. Fue ya en 2018 cuando, una vez seco, las levaduras se sintieron más cómodas y empezaron a tallar su estructura. El vino siguió en esa línea durante más de dos años, hasta los últimos tres meses donde la flor ha ido debilitándose debido a las altas temperaturas de este verano. Es ahora, después de 3 años de crianza, cuando creemos que está listo para disfrutarlo. Una añada difícil y muy interesante en todas sus dimensiones. Y que con la última fase de crianza, con menos presencia biológica, amplifica la identidad de esta añada temprana y cálida.